¿Y si el futuro de la belleza fueran los exosomas?

Sumergida de lleno en la rueda de las predicciones futurísticas típica de final de año, nos preguntamos: ¿qué será aquello que marque el porvenir de la cosmética en 2025?

Sumidos en la típica vorágine de predicciones futurísticas , nos surge una pregunta: ¿qué marcará el futuro de la cosmética en el 2025? ¿De qué hablaremos quienes estamos en el mundo de la belleza? Una palabra que ha comenzado a sonar con fuerza entre los beauty junkies es «exosomas», y tiene grandes posibilidades de convertirse en la tendencia este año. Aunque su aplicación actual se centra principalmente en la medicina estética, ya hay quienes se atreven a hablar de su incorporación a la cosmética. Para entender más sobre este innovador ingrediente, hemos consultado a Lizbeth Avellaneda fundadora y directora de Nuna Makeover.

¿Qué son exactamente los exosomas?

Son estructuras de pequeño tamaño en forma de vesículas que se forman en el interior de las células. Estas nanovesículas contienen en su interior diferentes biomoléculas, como por ejemplo PRN , ADN, ARN, proteínas, carbohidratos y lípidos.

¿Por qué últimamente se oye hablar tanto de ellos en belleza?

La creciente popularidad de los exosomas en belleza se debe a sus potentes propiedades estimuladoras y regeneradoras. Diversos estudios han demostrado sus efectos antiinflamatorios, antienvejecimiento y cicatrizantes, además de que no requieren infiltraciones (pinchazos) para mejorar la calidad de la piel. Este tratamiento, innovador dentro de la medicina regenerativa, aprovecha la capacidad de autoregeneración de nuestras células cuando reciben el estímulo adecuado.

¿Cuántas sesiones se necesitan para ver resultados?

El número de sesiones y la frecuencia necesarias varían según el estado de la dermis de cada paciente, pero generalmente se recomiendan entre tres y cuatro sesiones. El intervalo entre ellas debe ser de 3 a 4 semanas, lo que permite la recuperación y regeneración de la piel. Durante este proceso, los exosomas estimulan la formación de colágeno, reducen la inflamación y reparan los daños celulares, acelerando los tiempos de recuperación. Los primeros resultados, como el aumento de hidratación y el brillo de la piel, son visibles desde la primera sesión, mientras que la reducción de arrugas, mejora de cicatrices (tanto traumáticas como quirúrgicas o por acné) y la corrección de hiperpigmentaciones requieren más tiempo para evidenciarse.